Ampliar la resistencia contra Temer y las reformas

 

Editorial del 5 de octubre

El gobierno Temer está marcado por la corrupción y los ataques a los derechos de los trabajadores. Se trata del presidente más impopular desde el final de la Dictadura, según las encuestas de opinión.

Es preciso reconocer que la situación política es desfavorable para el pueblo trabajador. Después de la aprobación de la PEC del congelamiento de los gastos sociales, de la reforma laboral, de la ampliación de la tercerización y de la reciente reforma reaccionaria del sistema electoral, se confirma, desgraciadamente, la caracterización de que vivimos una coyuntura de ofensiva de los ricos y poderosos contra el pueblo y sus derechos.

No entender la gravedad del momento es un gran error. Al final, esto desarma la lucha de los trabajadores, de la juventud y del conjunto de los oprimidos.

La exacta noción del momento difícil en que vivimos es que nos hace valorar la política de frente única para luchar. Es decir, la búsqueda de la unidad en la acción con todos los sectores, movimientos y entidades que quieren derrotar a Temer, las reformas y los ataques de la patronal.

Así como desconocer la realidad adversa, también es un error no ver las posibilidades de resistencia de los trabajadores. En la actual coyuntura, es posible apostar a la ampliación de la resistencia.

Asistimos, por ejemplo, a esos procesos de resistencia en la heroica huelga nacional de los trabajadores de Correos; en la emocionante Ocupación Pueblo Sin Miedo del MTST, en São Bernardo do Campo (SP); en la huelga de los metalúrgicos de la automotriz china Chery, en Jacareí (SP); en la lucha de los obreros químicos de Unilever, en Vinhedo (SP); en la huelga de los profesores y funcionarios de la UERJ contra el desmonte de la Universidad; en la movilización indígena en defensa de sus tierras, entre otras tantas luchas en curso.

10 de noviembre: una nueva oportunidad

El pasado viernes (29), una representativa plenaria, convocada por sindicatos de metalúrgicos vinculados a varias centrales sindicales, marcó un día nacional de luchas para el 10 de noviembre. La principal bandera es impedir la liquidación de los derechos.

La definición de esta nueva fecha nacional se revela como una excelente oportunidad para ampliar y unificar las luchas de resistencia.

Las centrales sindicales no pueden repetir el mismo error de la última huelga general, que fue abandonada pocos días antes de su realización. Se debe aprovechar esta fecha para realizar un gran esfuerzo de transformar el 10 de noviembre en un importante día de huelgas, paralizaciones y manifestaciones callejeras.

Es hora de apostar a la movilización, para impedir los ataques, fortalecer las campañas salariales en curso e intentar impedir la aprobación de la descarada reforma de la seguridad social, que se sigue tramitando en el Congreso Nacional.

Los funcionarios públicos deben ser parte fundamental de esta lucha. Al final, entre otros ataques, la bancada gubernamental ya amenaza con una iniciativa de acabar con la estabilidad en el empleo de estos trabajadores.

La construcción del 10 de noviembre debe ser la prioridad de todos los movimientos que luchan contra los ataques de Temer y de los patrones. Nuestro objetivo debe ser confluir para esta fecha todas las movilizaciones en curso, realizando una preparación democrática y por la base.

Un debate con Lula, el PT y la CUT

Para derrotar estos ataques brutales, necesitamos una amplia unidad de toda izquierda.

Desgraciadamente, la dirección del PT juega todas sus fichas a la disputa electoral de 2018, en lugar de priorizar la lucha directa de los trabajadores. Esperar las elecciones es un gran error, pues la lucha por mantener los derechos y derrotar los ataques es ahora.

Por eso, es fundamental que la CUT y sus sindicatos, el PT y el propio Lula se comprometan, desde ahora, con la convocatoria y la construcción del 10 de noviembre.

Sería positivo que la dirección petista estuviera realmente dispuesta a revisar los errores de sus gobiernos y de sus alianzas con la derecha, pero su política actual es el mantenimiento de los mismos acuerdos de antes, con las grandes empresas y los políticos reaccionarios y corruptos, como Renan Calheiros del PMDB.

Por eso, no apoyamos el proyecto de la dirección del PT, que quiere reeditar, en torno a la candidatura de Lula, una nueva alianza con las grandes empresas, bancos y sectores de la vieja derecha golpista. Estamos por una nueva alternativa política, que pasa por la construcción del Frente de Izquierda Socialista. Por eso, estamos construyendo el PSOL y participando del debate programático en torno a la plataforma Vamos, impulsado por el Frente Pueblo Sin Miedo.

A pesar de estas importantes diferencias con el PT, defendemos que la unidad para luchar no debe estar amenazada por las diferencias políticas y programáticas.

Se equivoca el PT que quiere transformar las movilizaciones de los trabajadores en el palco electoral de Lula. Se equivocan también los sectores que rompen las manifestaciones por la presencia de los líderes petistas.

El momento es de unidad para luchar, de que apostemos por la ampliación de la resistencia, debatiendo en las calles una nueva alternativa política de izquierda y socialista para el país.

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