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ESPAÑOL

La izquierda argentina adentró en la habitación de Jack

Por David Cavalcante, de Brasil
Combater o fascismo por todos os meios .

Cuando piensé el título de este artículo, tomé prestada una analogía del artículo original[1] para referirme a una triste observación acerca del posicionamiento de la izquierda anticapitalista argentina en la próxima segunda vuelta, especialmente la que se organiza en torno al Frente de Izquierda y Unidad de los Trabajadores – FITU (PTS, MST, PO, IS) y por fuera de éste las organizaciones, el Nuevo MAS, el PO (Política Obrera) y otras organizaciones más pequeñas.

Podría utilizar los términos de izquierda, sectarismo y ultraizquierdismo, que son conceptos distintos pero que se encontraron allí como en un baile de cisnes, pero preferí la simple analogía de “la habitación de Jack”, como lo analiza el artículo original en referencia al protagonista de la película:

“Cada mañana, Jack se despierta y se pasea por su mundo, da los buenos días a todos sus juguetes y objetos personales, y habla con ellos todo el tiempo. Jack piensa que la gente de la tele está hecha de colores, como los dibujos animados, y que no existen de verdad. Nada de lo que sale en la tele es real. Es sólo entretenimiento. Y Jack se divierte. En su mente imaginativa, después de la claraboya no hay más que espacio exterior”.

Ahora, la izquierda, las organizaciones democráticas e incluso los segmentos liberales de todo el mundo, especialmente en América Latina, están en pie de guerra ante la posibilidad de la victoria de un proyecto protofascista de extrema derecha, liderado por la fórmula Milei-Victoria, el 19 de noviembre. Pero parece que la mayoría de la izquierda en nuestra querida nación vecina está tratando estas elecciones como más de lo mismo, como si realmente vivieran en una habitación aislada como Jack.

Las encuestas publicadas hasta ahora muestran un empate técnico con ligeras ventajas para “el loco”, pero Milei no está nada loco. Los locos merecen atención médica y terapéutica, un fascista merece el repudio popular y su proyecto debe ser derrotado en las urnas, ¡también en las urnas! Intentar eludir la decisión real de a quién votar el día 19 en nombre de supuestas luchas futuras es un ejercicio típico de la ultraizquierda para escapar de la realidad que se avecina. Un ultraizquierdista es alguien que se aferra a un solo aspecto de la realidad para decidir sobre un todo mucho más complejo.

El caso es que la segunda vuelta podría decidirse por entre el 1 y el 3 por ciento de los votos y su resultado afectará a todo el Cono Sur. En otras palabras, la decisión de llamar al voto nulo o en blanco podría afectar a la recta final, no es un detalle.

En los últimos años, ha habido derrotas importantes de la derecha en Brasil, Perú, Chile, Colombia y Bolivia, pero luego derrotas significativas de la izquierda revelan que la relación de fuerzas no se ha invertido e incluso podría retroceder.

Veamos, en Ecuador (donde parte de la izquierda volvió a llamar al voto nulo en el ballotaje), la derecha derrotó a Luisa González; el golpe parlamentario en Perú contra Castillo; la derrota en el Plebiscito en Chile; la semi-insurrección golpista del 8 de enero en Brasil, aunque derrotada, reveló la fuerza social de la extrema derecha en Brasil. Y en Venezuela, las diversas intentonas golpistas han sido derrotadas, pero tenemos fuertes secuelas sociales y económicas de la arremetida golpista y del bloqueo imperialista. En otras palabras, el mar no está para el pescado, y América del Sur ha sido la región más resistente del mundo en mantener posiciones progresistas.

¡Y no se puede ayudar a derrotar una candidatura prototipo de fascista votando en blanco o nulo! O publicando declaraciones malabares que pone un signo igual entre Massa y Milei, porque todo trabajador con mediana conciencia de clase en Argentina y todo el activismo latinoamericano es razonablemente consciente de las relaciones que el peronismo ha mantenido históricamente (incluso con su versión más liberal y frente a toda la justificada desconfianza generada contra Fernandes y Massa) con las combativas bases sindicales y populares argentinas.

En general, lo que podemos llamar toda la “izquierda social” conoce que ni siquiera un peronismo deshidratado y sócial liberal significa lo mismo que la victoria de un proyecto que requiere un cambio profundo de régimen para aplicar medidas ultraliberales hasta sus últimas consecuencias, como proponen abiertamente Milei y su facción, mal llamada La Libertad Avanza.

Milei plantea abiertamente bárbaras medidas neoliberales de choque como la dolarización total de la economía, el cierre del banco central del país, la liberación del mercado de armas y órganos humanos, la criminalización de las protestas, la privatización total de las empresas estatales, la voucherización de la educación, una reforma laboral y de la seguridad social para acabar con los derechos que él llama “privilegios”. Milei es un negacionista de la dictadura y con su fórmula pretenden rehabilitar a los militares golpistas, secuestradores y torturadores que fueron castigados judicial y moralmente.

Créanme, ¡el proyecto de Milei puede imponerse! Una vez a cargo del Estado, las fuerzas más oscuras de la sociedad salen de la cloaca y se fortalecen cualitativamente. La única razón por la que Bolsonaro no completó su proyecto fue porque ha sido derrotado electoralmente, repito electoralmente, por un frente amplio. De no haber sido derrotado de Bolsonaro en la segunda vuelta, ¡Brasil se encontraría en una situación peor!

Un programa tan radical y lesivo contra los amplios derechos sociales conquistados es imposible de alcanzar en frías negociaciones parlamentarias. Sólo imponiendo una grave derrota a la clase obrera y a los movimientos sociales se podrá llevar a cabo semejante desastre, y dada la tradición de luchas y movilizaciones de los trabajadores argentinos, sólo imponiendo un nuevo régimen a garrotazos será posible. Y tenemos precedentes históricos en toda América Latina.

Las advertencias no sólo provienen de análisis marxistas, progresistas o de la izquierda radical. Incluso segmentos de las clases dominantes y liberales advierten de la amenaza que supondría una victoria del facho para la democracia. Una de las revistas más importantes de la gran burguesía mundial, The Economist, advirtió que Milei es un peligro para la democracia. Así que la pregunta sigue siendo: ¿la victoria de Massa contra Milei supone alguna diferencia?

La política del avestruz

La propia clase obrera argentina encendió la luz roja cuando votó en la primera vuelta. Si no, ¿cómo explicar la reacción de la clase obrera y la amplia izquierda que votó al oficialista Sergio Massa en la primera vuelta, frente a la victoria previa de Milei en las PASO de agosto?

Massa logró el 36,68% de los votos, aumentando su votación de 5 millones en las PASO a más de 9,6 millones de votos, superando a Milei, que disminuyó su votación en casi 800.000 votos respecto a las primarias. ¿Ha pesado la maquinaria peronista? Sí, pero sin el amplio impulso defensivo de la clase trabajadora más organizada, no hubiera sido posible.

Ante esta situación, cabe preguntarse: ¿importa al marxismo un resultado electoral entre un candidato liberal y un candidato protofascista? ¿Milei ya ha dicho sin ambages que criminalizará a los movimientos para quitar derechos a los trabajadores e imponer la dolarización total de la economía y recortes radicales del gasto? ¿Por qué un movimiento político tan importante como la mayoría de la FITU ignora tales advertencias? ¿En qué libro de texto los clásicos del marxismo afirmaron esta táctica dogmática, que más se parece a las posiciones anarquistas?

Manuela Castañeira, candidata a la presidencia por el Nuevo MAS, que obtuvo sólo (0,36%) 85.628 votos en las primarias de agosto, declaró en su perfil de Instagram: “Llamamos a no votar a Milei. Aun así, no damos ningún apoyo a Massa y que, a excepción de Milei, los votantes elijan libremente su opción”… y en su discurso en la Marcha LGBTQIA+ en Argentina (Marcha del Orgullo), dijo: “en este momento hay un discurso reaccionario del monstruo fascista de Milei…. que no respeta las libertades democráticas… en esta marcha estamos para defender nuestros derechos… pero para derrotar a la derecha también hay que derrotar el ajuste económico… no confíen en la derecha, confíen en nuestras propias fuerzas y no hay salvador en ningún gobierno… y la salida es la movilización… a la calle…”

Es decir, para salir del tema de la elección del voto el 19, el Nuevo MAS propone… ¡tomar las calles! ¡Qué bonito! ¿Y por qué las calles no derrotaron el ajuste de Massa antes de las elecciones? Esta línea desborda una línea anarquista, como si el resultado electoral en uno de los países más grandes del continente, y como si el régimen político (autocrático-bonapartista o liberal-democrático) no hiciera ninguna diferencia para las mismas luchas en las calles que serán necesarias.

Por su parte, el PTS, principal partido del FITU y el de más gran responsabilidad, logró superar la cláusula de barrera en las elecciones primarias del Frente de Izquierda, obteniendo 442.000 votos en las PASO y 709.932 votos (2,70%) en la primera vuelta, incluso parecía encaminarse en una dirección más sensata cuando Miriam Bregman, candidata del partido, afirmó en el diario Página 12 que “está claro que Massa y Milei no son lo mismo”, pero el comunicado de la Dirección Nacional del 30 de octubre, aun que afirme correctamente: “Los tres millones de votos que obtuvo Unión por la Patria el 22 de octubre se explican mayoritariamente por el enorme repudio y temor que despertó la campaña de la derecha, encarnada por Javier Milei, pero también, por otro lado, por Patricia Bulrich, que junto a Mauricio Macri hoy se han convertido en el principal aval de la ultraderecha…”, no concluye en por la defensa en votar por Massa.

Pasa a criticar en tono de advertencia todo el programa de Milei, que en pocas palabras es una declaración de guerra a los históricos derechos sociales, laborales y civiles conquistados a través de muchas luchas y años y años por la clase trabajadora argentina. Y concluye acertadamente… “sólo el enorme temor al triunfo de Milei explica por qué tantos decidieron votar al candidato oficialista, que pasó del 21% al 36,6% de los votos, dejándolo con un amplio margen sobre el mal llamado ‘libertario'”, pero….

“De cara a la segunda vuelta, seguramente millones volverán a votar para impedir un posible triunfo del ultrarreaccionario Milei. Comprendemos esta actitud, pero no la compartimos, porque contribuiría a fortalecer una opción contraria a los intereses de los trabajadores y que continúa la sumisión al FMI. Llamamos a no votar a Milei, pero desde la izquierda no podemos dar ningún tipo de apoyo político ni electoral a Massa…”

En otras palabras, el PTS se basa en el análisis correcto de la mayoría de la clase organizada, que ya conoce a Massa y sabe que no confía en él ni en el actual gobierno, debido a la reciente experiencia económica de ajuste, inflación, desempleo, etc. Pero esta misma clase lo sabe conscientemente que Milei debe ser derrotado en la segunda vuelta. Sabe que las condiciones para luchar y tomar las calles serán mucho peores bajo un próximo régimen bonapartista.

En este caso, la tesis leninista de que la necesidad de un partido es esencial para cumplir un papel dirigente y dar coherencia estratégica a las clases explotadas, preparándose para las próximas batallas, no parece tener la menor importancia.

La clase lo sabe y recuerda lo que fue la dictadura, el impacto en sus organizaciones y las torturas y muertes, que cifran en 30.000 muertos y desaparecidos. Saben que el retorno de un régimen brutalmente represivo es posible ante la victoria de Milei, que es un negacionista de la dictadura y cuya vicepresidente está en contacto directo con los militares y que aboga por equiparar a las víctimas de la represión con los militares, supuestamente agraviados en los juicios posteriores a la dictadura.

La clase obrera y los segmentos populares tienen instinto de lucha y supervivencia, tienen memoria histórica y no atribuyen el voto a un candidato peronista, aunque sea social liberal, a un sentido de apoyo político. No hay cheque en blanco. El PTS hace una asociación directa entre declaración de voto y apoyo político incondicional.

El PTS no parece estar escuchando a la clase y sus advertencias de que ante una probable regresión del régimen, es mejor tener una democracia liberal con libertades democráticas. La clase sabe que no todos los gobiernos burgueses son iguales y que es posible elegir el terreno donde luchar, si en uno más democrático o más represivo.

El Partido Obrero (PO) sigue esta línea: “No apoyamos políticamente ni votamos e Milei ni a Massa”, dice su resolución, cuyo contenido es más explícito al equiparar a Milei con Massa. En cuanto a la amenaza antidemocrática, afirma en su Resolución, punto 3: “La cuestión represiva en la Argentina no pasa por la disyuntiva entre democracia o fascismo, sino por la agudización de la persecución, a través de mecanismos legales y judiciales”. También afirman que la segunda vuelta sería un chantaje al tener que decidir entre dos candidatos que representan el mismo proyecto.

Incluso el escindido PO, que curiosamente tiene casi el mismo nombre que su partido original, Política Obrera-PO, liderado por Jorge Altamira, dijo en su página de Instagram que ante la crisis política y terminal y la explosión económica, llamarían a votar en blanco y se proponen organizar una lucha obrera independiente.

El MST, por su parte, destaca la importancia de derrotar al candidato ultraderechista, pero no llama a votar positivo, sólo niega que vaya a hacer campaña por el voto en blanco. Sin embargo, analiza:

“El duro golpe que recibió Milei de la extrema derecha lo llevó a pactar con Bullrich y Macri, es decir, con parte de la misma casta que criticaba. Y un gran sector votó a Massa como freno por temor a que ganara Milei. Nuestra primera definición es llamar a los trabajadores y jóvenes a NO votar a Milei y su reaccionario proyecto antiderechos y negacionista, al que hay que frenar. Al mismo tiempo, porque no son el mismo proyecto, entendemos la voluntad democrática de quienes votaron a Massa para que no gane Milei, por lo que no llamaremos al voto en blanco ni a una campaña en ese sentido.”

La posición del MST parte del lugar correcto, pero termina avergonzado, porque incluso para criticar con más autoridad a Sérgio Massa, la mejor posición sería llamar al voto, aunque sea crítico, alertando sobre la necesidad de votar en defensa de las libertades democráticas.

También es importante destacar la posición del Partido Comunista Argentino (PCA). Tiene menos peso en la escena política, pero también es representativo de la falta de flexibilidad y sensibilidad táctica que impregna a gran parte de la izquierda. Este partido también iguala a los dos candidatos en la Resolución de su Comité Central defendiendo la postura de no votar o votar nulo.

El otro partido del FITU, Izquierda Socialista (IS), parece tener una mejor Resolución lleva en cuenta las tareas electorales hasta la segunda vuelta. En su formato presenta propaganda sectaria, pero al menos en contenido facilita un mejor diálogo con todos los segmentos que tenderán a votar por Massa.

Terminaré con algunas reflexiones:

 

1. En primer lugar, la decisión de votar por Sergio Massa, como voto de la clase obrera y los segmentos populares de forma organizada es importante, y también tiene peso a la hora de preparar y elegir el terreno para las acciones colectivas de futuras luchas. Por eso la táctica del voto es tan importante en el contexto actual. Las ilusiones de un voto en blanco o nulo son efímeras e infantiles.

2. En segundo lugar, el voto es táctico no puede confundirse con el apoyo político al programa de un candidato. Fuera de las burbujas sectarias, el trabajador medio consciente sabe que, ante una amenaza, debe aferrarse a una base de defensa real y más segura, que es la democracia liberal, para ganar las próximas batallas.

3. En tercer lugar, existen diferentes fracciones de la burguesía para hacer frente a la crisis del propio capital. Podemos ver que hay fracciones crecientes en todo el mundo que tienden a apelar a regímenes más autocráticos como forma de contener las reacciones sociales.

4. En cuarto lugar, para criticar a los candidatos reformistas, social-liberales y nacional-desarrollistas, e incluso para señalarlos públicamente, es importante analizar desde dónde se critica y cómo se lo hace, dado que la mayor batalla es derrotar al neofascismo en Argentina y en el mundo, y más inmediato, votar a Massa sería el mejor lugar para poder criticar y organizar un movimiento electoral con este perfil y no hacerlo de manera avergonzada o sectaria, significa que la vida del peronismo es más tranquila, ya que no tendría una corriente cercana solamente votando, sino que críticamente exigiendo.

El mundo a veces es ingrato, pero es mejor dar la cara que huir bajo los diversos argumentos. Es importante sacar lecciones del enfrentamiento con Bolsonaro en Brasil. La inmensa mayoría de las organizaciones de la izquierda brasileña votaron con razón a Lula en la primera vuelta y aún más en la segunda. Incluso los partidos que se aventuraron a lanzar candidatos presidenciales en la primera vuelta, como el PSTU, el PCB y UP, llamaron a votar por Lula en la segunda vuelta.

La mayoría de la izquierda anticapitalista argentina debe hacer un esfuerzo y salir del cuarto de Jack, será mucho más difícil si perdemos esta batalla.

David Cavalcante es politólogo, membro del equipo de la redacción del la página web Esquerda Online y militante de Resistência-PSOL. Publicado originalmente en portugués: A esquerda argentina entrou no quarto de Jack

1 A esquerda no quarto de Jack