Venezuela urgente: ¡No al golpe de Guaidó! ¡Fuera Trump de América Latina!

Editorial del 24 de enero de 2019

Nicolás Maduro asumió el 10 de enero para un segundo mandato presidencial, según el calendario electoral aprobado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que actualmente ejerce plenos poderes en Venezuela.

Las principales agencias de noticias internacionales y brasileñas ocultan intencionalmente que Maduro ganó las elecciones en mayo de 2018, compitiendo por medio del voto directo y secreto, derrotando a otros tres candidatos opositores, obteniendo 6.245.862 votos (el 67,8% de los votos válidos), seguido de Henri Falcón que alcanzó 1.927.387 votos (20,99% de los válidos), además de Javier Bertucci con 996.181 votos (10,82% de los votos válidos) y Reinaldo Quijada que alcanzó 36.246 votos (3,96% de los votos válidos).

En esas elecciones, un importante sector de la oposición de derecha, organizada en el frente derechista Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llamó el boicot, desconociendo el calendario electoral convocado por la ANC. Antes, en diciembre de 2015, la oposición de derecha había elegido a la mayoría de los diputados en la Asamblea Nacional (el Congreso Nacional de Venezuela), y desde entonces pasó a intentar un golpe parlamentario apoyado por EEUU, al estilo hondureño / paraguayo, que también fue aplicado en Brasil con el impeachment de la presidenta Dilma.

Sucedió que ese intento de golpe, que también se apoyó en violentas manifestaciones de bloqueos callejeros –las llamadas «guarimbas»—, fue derrotado justamente porque Maduro convocó a la ANC para enfrentar la operación de la MUD/EEUU. Uno de los partidos que forma parte del MUD y también llamó al fracasado boicot de la ANC fue Voluntad Popular del entonces Diputado Nacional, Juan Guiadó, que fue el presidente de la actualmente superada Asamblea Nacional, que funciona sin legitimidad institucional como asamblea partidista opositora.

Guaidó, este miércoles 23 de enero, de forma inédita y apoyándose en el gobierno Trump, en la OEA y en los sirvientes del imperialismo, Ivan Duque de Colombia y Bolsonaro de Brasil, se autoproclamó presidente de la República de Venezuela. Llama atención que Guaidó no concurrió a las elecciones en mayo de 2018, es decir, ¡no tuvo ni siquiera un voto. A coninuación, el golpista tuvo el rápido reconocimiento del gobierno imperialista de Donald Trump, seguido por los países alineados a Estados Unidos en América Latina y Europa. Las loables excepciones que se declararon contra la más reciente operación golpista, entre los países de América Latina, fueron los gobiernos mexicano, cubano y boliviano. Turquía, Rusia y China también se posicionaron contra la intervención norteamericana en Venezuela.

La autoproclamación del ex diputado consiste en una operación golpista más de la MUD para intentar desestabilizar el país y dividir al pueblo y a las Fuerzas Armadas venezolanas, intentando abrir el camino incluso para nuevas operaciones militares extranjeras o nuevos atentados terroristas, siguiendo el ejemplo del intento de asesinato Maduro, perpetrado con el uso de drones, en agosto de 2018, o incluso el de junio de 2017, operado con un helicóptero que lanzó granadas en el predio del Ministerio del Interior de Venezuela.

No somos chavistas, no apoyamos políticamente al gobierno de Maduro y no consideramos a Venezuela como un modelo de socialismo, ni siquiera de transición al socialismo. Sin embargo, estamos incondicionalmente al lado de los pueblos latinoamericanos contra cualquier intento golpista proimperialista, organizado bajo el manto de defensa de la democracia liberal.

Defendemos la autodeterminación de los pueblos y estamos en contra de la entrega de las riquezas petroleras a las multinacionales del petróleo, pues ese es uno de los principales objetivos que se desea con el derrocamiento inmediato del gobierno Maduro por la MUD: la apropiación privada imperialista de las mayores reservas de petróleo y gas en el mundo, pues Venezuela desde 2010 superó incluso a Arabia Saudita en las reservas globales de los países de la OPEP.

Estamos a favor de la profundización de las medidas antiimperialistas y de la expropiación y estatización de los grandes grupos económicos, en particular de los bancos, del sector de alimentos y de medicamentos, y de las tierras.

También estamos a favor de la congelación de los precios de los bienes de supervivencia inmediata y de la confiscación de las propiedades de los sabotadores de la economía popular. Defendemos la autodefensa organizada de la población civil, lado a lado con las fuerzas armadas, ante cualquier operación militar externa.

Yfinalmente, defendemos que el gobierno Maduro y la ANC garanticen la más amplia democracia y libertad de expresión para las organizaciones sociales y sindicales, de sectores no golpistas y de toda izquierda del país. No se puede intentar sofocar las diferencias en nombre de la unidad. Cualquier actitud antidemocrática contra las organizaciones legítimas del pueblo y de la izquierda venezolana, en vez de fortalecer, debilita esa inmensa lucha.

El imperialismo norteamericano y sus gobiernos aliados europeos, al servicio de las grandes corporaciones capitalistas, recurrentemente utilizan el discurso «democrático» para ocultar sus reales objetivos de recolonización de los pueblos del mundo. Tatan, así, de posibilitar una mayor expoliación de los recursos naturales y la explotación cada vez mayor de los trabajadores y de las poblaciones originarias. Así lo hicieron en las ocupaciones de Irak (2003/2011) y en Afganistán (2001/2013), con el resultado de la destrucción de esos países y la muerte de miles de personas.

Lo que está en curso por parte de la oposición de derecha, del imperialismo y de sus socios en la región, como es el caso del reciente gobierno de Bolsonaro en Brasil, no es una nueva operación en defensa de la democracia, sino un nuevo intento de intervención proimperialista para derrocar al gobierno de Venezuela y apoderarse a la vez de las riquezas petroleras de aquel país. Y, a continuación, aplicar medidas ultraliberales, po ejemplo, la dolarización total de la economía, privatizaciones generalizadas y recortes brutales de los derechos de los trabajadores y de las políticas sociales.

¡Los pueblos latinoamericanos necesitan unirse para evitar una nueva guerra destructiva de los pueblos y de los recursos naturales, esta vez en nuestro continente! ¡Exijamos que los gobiernos de la región rechazen cualquier acuerdo con Trump o intento de cesión de territorios, bases u operaciones militares que signifiquen medidas de guerra contra el pueblo de Venezuela! ¡Ningún reconocimiento de la autopresidencia golpista de Guaidó! ¡Fuera Trump de América Latina! ¡Convocamos a todas las organizaciones de izquierda y de los movimientos sociales a formar comités en defensa de la soberanía de Venezuela!

 

Traducción: Revista Perspectiva Marxista [https://perspectivamarxista.blogspot.com]

 

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